Thursday, November 18, 2004

La revelación de la verdad

Una invitación a conocer el mundo real hace la más cruda exhibición de fotografías llamada World Press Photo, que se está presentado en el Centro Cultural de Las Condes, hasta el próximo 28 de noviembre

Los acontecimientos violentos e impactantes, que sucedieron durante el año 2003, toman protagonismo en este evento, que además de entretener al espectador, lo hace reflexionar sobre qué tan oscuro es la tierra en que vivimos.

En dicha exhibición, toman protagonismos aquellos escenarios fríos y desgarradores, los que fueron un montaje real en diferentes países de África oriental y central. Esto quedó demostrado en la fotografía ganadora, la que muestra una escena conmovedora; un prisionero iraquí con su cara cubierta, por una especie de bolsa de papel, sosteniendo a su pequeño hijo.

Más allá de mostrar escenas masoquistas, se está revelando de forma visual lo que tal vez resultaría increíble de creer si fuese escrito. Aquellas fotografías son el resultado intacto, sin ningún tipo de edición, de quienes fueron espectadores de hechos espeluznantes.

La imagen premiada fue tomada por Jean-Marc Bouju, de Associated Press, quien compitió con otros 4176 fotógrafos más, de 124 países diferentes, sumando un total de 63.093 imágenes competidoras. Dicho francés inauguró la exposición personalmente en Chile, el 4 del presente mes.

Diversión mental

No sólo tragedias premia la World Press Photo, si no también otras categorías, entre las cuales, se destacan las deportivas. Estas imágenes se caracterizan por ser muy artísticas, puesto que sus autores captan con diferentes tonalidades y resoluciones, aquellas disciplinas ajenas o poco conocidas por América Latina, como las acrobacias y las artes marciales.

En muchos casos, las fotografías parecen ser juegos ópticos, ya que no se puede definir en qué ángulo fue tomada o si es o no una imagen trucada. Esto sucede en aquellas en las que aparecen individuos en el aire.


Thursday, September 23, 2004

Adam Smith separó la economía de la moral

Por: Paula A. Grell I. y Constanza A. Hiriart P.

Septiembre de 2004


El británico, Adam Smith, en su libro Teoría Moral de los Sentimientos postula la división de la economía de lo moral, esta separación tiene objetivos distintos. En lo que respecta a lo económico, otorga una nueva modalidad de negociación para el comercio, el que debido al poco desarrollo de las ciencias en los otros países no fue, según nuestra visión, igualitario para todas las partes. Segundo, revela las características de los individuos de ésa época, es decir del siglo XVIII, quienes cuando cometían alguno de los siete pecados capitales, vicios denominados siglos antes por Santo Tomás de Aquino, los incurrían de manera impulsiva. Sin embargo, las virtudes podrían contrarrestar, o ser el antídoto a estas debilidades del hombre.

Smith al instaurar un novedoso método económico de exterior, llamado libre comercio, con el fin de terminar con los obstáculos otorgados por los límites ya sean geográficos, políticos o socioculturales de diversos países, para lograr el libre intercambio de productos, no pensó en lo desventajoso que podría llegar a ser para aquellas naciones con baja adquisición de tecnología, a diferencia de lo que era, a mediados de 1700, Inglaterra.
Fue lo que sucedió en el rubro textil, puesto que el país inglés estaba inserto en una época de desarrollo y progreso, en la que se crearon nuevas herramientas industriales que no necesitaban de mayor intervención humana, como las creadas por John Kay (1733), James Hargreaves (1769), Samuel Crompton (1779), entre otros, las que lograban obtener mayor número de productos, en menos tiempo trabajado por el hombre.
Este escenario de desigualdades se puede observar en lo sucedido con el comercio de productos de algodón, ofrecidos por India e Inglaterra <<>>[1].
En 1831, transcurridas algunas décadas de competencia en el mercado textil, los consumidores favorecieron la calidad, el precio y las terminaciones de las telas, esto se reflejó en que el país europeo fabricó el 63% de tejido de algodón a nivel mundial. [2]
Según lo relatado anteriormente, se puede deducir que el libre comercio que planteó Adam Smith, el que sería protagonizado por diferentes países del mundo, sin importar cuán ricos fuesen, por ende, cuán desventajosa fuese la competencia en la venta de productos, no se pretendió aplicar a países que no pertenecieran a Europa Continental, o a aquellas naciones que no eran del todo libres, esto por los hechos sucedidos posteriormente en la época de imperialismo y luego de colonialismo.
Incluso, volviendo al ejemplo de la competencia en el rubro textil, entre Inglaterra e India, ésta se torna más desventajosa para el país asiático, puesto que al mismo tiempo que peleaban por clientes en el mundo, éste era dominado por su contrincante. <>[3]

Resulta extraño pensar que un sistema económico, con una nueva modalidad de negocios entre distintos países, la que fue desarrollada a partir de la teología protestante deísta, hablase de los vicios del hombre y de las reacciones de la sociedad ante la conducta de aquel individuo, puesto que el deísmo no implica intervención divina, por lo que analizando cómo Smith establece su creación basándose en lo dicho por esta creencia, el ser humano en ningún rol social debería intervenir. Debido a que el hombre en su total libertad puede lograr mayores beneficios, tanto para sí mismo e implícitamente para sus pares, <<>>[4].
No obstante, es coherente si se piensa que Adam Smith, tal como lo señalamos al inicio de este ensayo, separa lo económico de lo moral, lo que significaría que lo moral es independiente de la economía, pero que la economía puede aplicarse con el uso de la moral, esto último se ve aplicado cuando el autor indica que si el gobernador de un respectivo país, usase su sabiduría y sus virtudes en beneficio de la sociedad se lograría un modelo económico óptimo. De lo contrario, si el gobernante tuviese como defecto el uso constante de vicios, o bien si sus intereses son personales, en vez de sociales, la economía de aquel pueblo sería un verdadero desastre.[5]

Con respecto a la moral, Adam Smith observó y reveló en su libro, la esencia del ser humano, tanto las características como individuo, si no también la forma en que éste interactúa en sociedad. Clasificó las buenas y malas acciones que un hombre puede hacer.
Refiriéndose a lo negativo de la conducta de los individuos, Smith explica las acciones viciosas que el hombre en un estado impulsivo comete, es decir, sin hacer un razonamiento previo, <>[6].
Dichos actos maliciosos son las mismas descripciones que se les da a los diferentes pecados capitales, los que fueron otorgados por Santo Tomás de Aquino en su conocida obra Suma Teológica, <<... el vicio capital no es sólo principio de otros, sino también director y, en cierto modo, su remolque: pues siempre el arte o hábito al que pertenece el fin preside e impera respecto de los medios...>>[7], también el dominicano postuló <<...hay siete vicios (o pecados) capitales, que son: vanagloria, envidia, ira, tristeza, avaricia, gula y lujuria.... Los pecados se oponen a las virtudes...>>[8].
Es el caso del relato de un hombre que practica la soberbia y el que Adam Smith introduce en su obra, <>[9]. Tal como lo señala Santo Tomás de Aquino, en la cita anterior también podemos percibir otros vicios pertenecientes a los que son calificados como capitales, estos son avaricia y lujuria.
La debilidad humana que generalmente se asocia a lo sexual o carnal, lujuria, puede referirse a la ambición, <>[10]
Smith reconoce que el hombre tiende a anhelar hacer justicias por sus propias manos, más que por medio de instituciones, esto a causa de lo que produce la ira y la tristeza. <<…si la persona que, por ejemplo, asesinó a nuestro padre o hermano, muriese al poco tiempo de una fiebre, o aún fuese ejecutada a cuenta de algún otro crimen, aunque esto bien pudiera aliviar nuestro odio, no daría plena satisfacción a nuestro resentimiento. El resentimiento nos incitaría a desear, no sólo el castigo, sino que el castigo procediese de nosotros y a cuenta precisamente del agravio que fuimos víctimas >>[11]
Los actos de envidia son ejemplificados en los relatos del autor, sin embargo, estos, en algunos casos, se pueden referir a sentimientos y no sólo al anhelo de cosas materiales ajenas. <<>>[12]
En cuanto a la gula, Adam Smith, señala en su obra, que el ser humano tiene el deseo insaciable de todo lo que la naturaleza le puede otorgar.[13]
Todos los vicios del hombre, tal como lo explica el autor, tienen un antídoto, el que es capaz de contrarrestar los males terrenales. Esta cura tiene los mismos ingredientes que otorga Santo Tomás, es decir, los actos buenos, especialmente las virtudes. <<...es verdad que la virtud consiste en una conformidad con la razón y con mucha justicia puede considerarse a esta facultad en alguna medida, como causa y principio de la aprobación y reprobación, y de todo sano juicio relativo al bien y al mal. Es la razón la que descubre esas reglas generales de justicia según las cuales debemos normar nuestros actos, y por esta misma facultad formamos esas más vagas e indeterminadas ideas de lo que es prudente, de lo que es decoroso, de lo que es generoso y noble, ideas que siempre nos acompañan y a cuya conformidad procuramos modelar, en la medida en que mejor podemos, el tenor de nuestra conducta>>[14]

En conclusión, la división que realiza Adam Smith, lo económico de lo moral, permite conocer las falencias o males y las acciones buenas que el ser humano comete, descartando la perfección como posible característica del hombre.
El reconocimiento de los errores de la humanidad que ofrece el autor, aunque haya sido planteada a partir de las observaciones de un individuo del siglo XVIII, refleja cómo interactúan cada integrante de una sociedad, puesto que es un “padrón” que aún hoy, tres siglos posteriores, podemos identificar en la gente actual.
En cuanto a la economía y al sistema de comercialización que Smith ofrece, nos hace pensar que fue un exitoso modelo para lograr la consumación del progreso europeo, esto, por la desventajosa competencia de ventas de productos que hubo y por la misma palabra “libre” comercio. De forma contraria, habría instaurado una forma distinta de ejercer el intercambio de producción y posteriormente, no habrían existido los intereses de expansión y de dominio que tuvieron las grandes potencias.


[1] Evolución del Pensamiento Económico, Enrique Cantolla Bernal, Editorial Emérica, Santiago de Chile, 1994, pág. 62
[2] Véase en Evolución del Pensamiento Económico, Enrique Cantolla Bernal, Editorial Emérica, Santiago de Chile, 1994, pág. 62
[3] Enciclopedia Hispánica, Editorial Diorki, 1995-1996, volumen 8, pág. 139
[4] Evolución del Pensamiento Económico, Enrique Cantolla Bernal, Editorial Emérica, Santiago de Chile, 1994, pág. 53
[5] Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág. 123
[6] Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág. 106 - 107
[7] Suma de Teología, Santo Tomás de Aquino, Tomo I-II, Cuestión 84, Artículo 3, página 654.
[8] Suma de Teología, Santo Tomás de Aquino, Tomo I-II, Cuestión 84, Artículo 4, página 654.
[9] Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág. 118
[10] Suma de Teología, Santo Tomás de Aquino, Tomo II-II b, Cuestión 153, Artículo 1, página 464.
[11] Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág. 77
[12] Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág. 76
[13] Véase en Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág. 93-95
[14] Teoría Moral de los Sentimientos, Adam Smith, Editorial Fondo de la Cultura Económica, México, 1941, primera impresión 1979, pág.146-147

Thursday, September 09, 2004

Los secretos del Big Bang revelados por un periodista chileno

Cristián Contreras:

Periodista chileno revela los secretos del Big Bang


El comunicador, luego de estar trece años investigando todo lo relacionado con la teoría científica del origen del universo publicará su primera obra en Chile y en Argentina, en la que el prologo está hecha por el físico David Jou, quien es conocido en el mundo de la ciencia por traducir el texto “El universo en una cáscara de nuez”, de Stevens Hopkings.

Luego de trece años de investigación, el profesional, Cristián Contreras, publicará en Buenos Aires, Argentina y posteriormente, en Chile, su primera obra basada en descifrar la teoría científica del origen del universo, por la que viajó a la India, también a países de África y Europa, buscando la relación entre esta hipótesis con la filosofía y la religión.

Siempre bien peinado, con tenida formal, aunque en pocas ocasiones reemplaza la corbata por un suéter cuello alto, en la actualidad, Cristián realiza sus clases de Historia del Pensamiento Contemporáneo a los alumnos de Periodismo de la Universidad del Pacífico.

Luego de dar la Prueba de Aptitud Académica, en la que obtuvo 715,5 puntos ponderados, postuló a Arquitectura, a Diseño y a Ingeniería Civil Mecánica, siendo aceptado en las tres opciones. Sin embargo, una conversación que tuvo con su madre cambió sus prioridades, no se expresaría haciendo edificios y casas, si no que mediante la escritura, ya que ella le informó sobre la malla y el programa educacional de la carrera que seguiría para ser periodista, la que era impartida por la Universidad Gabriela Mistral.

Orgulloso de la institución en donde estudió, Contreras no se arrepiente de no haber utilizado su alto puntaje de la PAA, para ingresar a establecimientos educacionales superiores que fueran estatales, puesto que fue premiado con una beca en la UGM, además considera que una persona puede ser un aporte sin importar el lugar en donde adquirió conocimientos.

Una conversación, por corta que sea, basta para que cualquier individuo quede perplejo ante la inteligencia de Cristián, ya que en sus declaraciones demuestra qué tan grande es su dominio en temas relacionados con las ciencias, esto porque en su trayectoria profesional ha ejercido una búsqueda constante de perfeccionado. En su currículum se puede destacar, el master de Filosofía Política que hizo en la misma institución en que estudió Periodismo y un doctorado en Barcelona, España, el que termina en julio del presente año.

El principio del camino a la ciencia

Cristián Contreras habla dichoso de los pormenores de su primera obra, a la que dedicó más de una década para buscar todos los temas relacionados a darle una explicación coherente a la Teoría del Big Bang.

Su inquietud por la ciencia y tecnología data de sus estudios universitarios, incluso en los exámenes de titulación, tesis y otras investigaciones los temas que planteaba siempre eran relacionados con lo científico.

Pese a su indecisión al momento de definir su vocación, en la actualidad, se muestra un apasionado del área que indaga e incluso contó a este medio, en la cafetería de uno de la Universidad del Pacífico, que comenzó a escribir libro.

Luego de que recibió su título profesional, ¿a qué se debe que usted se haya interesado por el periodismo que estudia las ciencias?

- Eso deriva de mis bases. Cuando yo ingresé a la Universidad e hice el Bachiller en Ciencias Sociales tuve que hacer un trabajo al final de carrera, para esto, había que estudiar un año entero, en aquel entonces, como soy bastante filósofo, hice el Origen del hombre a existencia de Dios. Cuando uno analiza este tema, una cosa es la filosofía, pero esa misma pregunta e inquietud me llevó a la Teoría del Big Bang. Yo creo que siempre tuve como una especie de natural tendencia a introducirme en las científico.


La Universidad Gabriela Mistral tiene una base conservadora, ¿no le resultó complicado investigar una hipótesis no permitida en el ambiente en que se desarrolló académicamente?

- Hay entramos en las dificultades que he tenido yo en el crecimiento profesional en Chile. Era un problema para mi casa de estudios plantear ese tipo de tesis, por lo tanto, sin entrar en mayores detalles de eso, no encontré un ambiente propicio ni estimulante al progreso de las ciencias. Sin embargo, tuve profesores que me apoyaron, me impulsaron y me guiaron, pero como institución no estaba bien plantear la teoría científica del origen del universo, no era muy incitado.
En general, el país no apoya el periodismo científico, de hecho, el único presidente que ha tenido un discurso pro ciencias y tecnología, desde que yo tengo uso de razón, es el actual.

El libro que escribió, ¿fue producto de sus intereses personales?

- Se desencadena por un hecho concreto. En mis inicios, yo siempre dije “quiero escribir un libro”, ingreso a la universidad anhelando esto, a modo como poco de intuición, pero no sabía sobre qué se iba a tratar. Cuando termino el bachiller en Ciencias Sociales y apruebo la tesis, El origen del hombre a existencia de Dios, en la que abordé temas científicos, en que también, estudiamos durante un año, por ejemplo, a Darwin. Además, tuve la surte de que cuando entro al establecimiento educacional en mi tercer año de estudios, en el hall, llega a mis manos una revista, en la que aparecía la Teoría del Big Bang.

De esta hipótesis surgen dos grandes interrogantes, las que salían publicadas, primero ¿es la expansión del universo infinita?, es decir, a partir de esta explosión el firmamento se va a ir expandiendo eternamente o va haber un momento que se va a contraer. La ciencia para esta pregunta tenia una respuesta y la sigue manteniendo. El segundo gran enigma es ¿por qué ocurrió el Big Bang?, cuando yo vi ése titulo, ésa pregunta, encontré el nombre de mi libro.

En la misma publicación, salió que Steven Hopkings, gran genio de la época actual, calificaba esta pregunta como un misterio e la ciencia y yo me dije “ahí está lo que quiero concentrarme y por esto, en la licenciatura abordé las razones por las que se produjeron este fenómeno. Después seguí desarrollando este tema hasta el doctorado y hoy o mañana, después de 13 años, me llega el primer ejemplar de mi libro.

Entonces, todo partió de que encontré por casualidad el titulo de mi obra, obviamente motivado también por el origen del hombre y el origen del universo, desde ése día hasta hoy he investigado con responsabilidad y perseverancia todo.

Sus estudios realizados durante su etapa universitaria en Chile, ¿todos incorporaban temas ligados a lo científico?

- Sí, incluso mi licenciatura se tituló “La teoría de la gran explosión universal y su relación con las historias de las religiones”, el tema era la Teoría del Big Bang como punto de encuentro entre ciencia y religión.

La tesis la hice solo, guiado por Hernán Figueroa, un gran profesor de la universidad. A partir de tercer año de la carrera de Periodismo empiezo a investigar por qué ocurrió esta teoría científica del origen del universo, cuando me hago ésta interrogante radica la gran problemática de la ciencia, ya que el por qué, es un tema físico que le compete a la filosofía, a la religión y a la física, eso es lo interesante un poco de esto. En lo concreto, desde entonces estudié y transformé ésa pregunta en licenciatura.

Cuando terminé el tema de la graduación fue tremendo porque hubo 12 profesores examinadores de esta tesis, la que no era muy bien vista por muchas personas de la universidad.

¿Es posible plantear una tesis científica aún cuando no se tenga los suficientes recursos que afirmen lo estipulado?

La parte de la investigación es concreto, porque significa abarcar el tema, estructurar un cuerpo coherente y ahí esta la biología, la física, la astronomía, cosmología, la Metafísica, la filosofía y la religión, todas estas pueden abordar lo investigado desde un punto de vista.

Yo indagué la tesis partiendo de la base que la física es lo que lleva la verdad hoy en día, es decir, partimos de esta, entonces estudié ésta área y los conceptos de la Teoría del Big Bang, con esto, en mi licenciatura averiguo qué religión de la tierra tienen relación con las definiciones científicas aprendidas.

Un autónomo viajero

Por qué ocurrió el Big Bang incorpora las experiencias del autor, Contreras, quien desde Barcelona, ciudad en que vivió dos años, inició una aventura con la que pretendía buscar hechos que avalaran sus pensamientos.

En el desarrollo de su libro, ¿los viajes que realizó surgieron de la necesidad de investigación?

- A mí me sucedió que en muy poco tiempo de alguna forma llegué a una especia de elite de periodista en Chile, porque de trabajar en La Red cuatro años, después escribir para El Mercurio y derivé finalmente, a ser corresponsal de al NBC. Entonces, a muy corta edad, en mi profesión, toqué como una especie de techo y me dije “voy a estar toda mi vida informando sobre estos temas”, además estaba mi naturaleza académica. Por esto, opté por dedicarme a terminar mi master de Filosofía Política en la Universidad Gabriela Mistral.

También, recuerdo que me analicé “a ver tengo 28 años es el momento de adquirir nuevos conocimientos y de profundizar esto que es como lo que me alimenta”, esta fue la razón por la viví dos años en Barcelona, ciudad en donde inicié mi doctorado y desde allá, comencé a viajar para investigar el tema, fui a la India, a Africa y a Europa.

En sus expediciones, ¿buscaba algo especial o era un aventurero sin un rumbo establecido?

- Por ejemplo, en la India fui a buscar ciertas doctrinas antiquísimas sobre el origen del ser humano y las encontré. Estuve en Sri Lanka, lugar que según algunas leyendas, era el jardín del Edén. Fui hasta este lugar porque hay una montaña que se llama la columna de Adán, la que según la tradición dice que cuando este hombre fue expulsado del paraíso celestial bajó a la Tierra y su primer pie lo puso en esa montaña en una piedra y esta parte de su cuerpo quedó grabado en aquella roca. Por esta creencia, pensé que si el inicio del hombre, de Adán y Eva, estaba en el sur de este país oriental, algo tenía que encontrar ahí.

¿Seguirá siendo un patiperro o se estabilizará en un determinado lugar?

- Estoy dispuesto a irme a cualquier lado. En el sitio en que esté, para mí es importante la universidad, por lo que si ésta me da la posibilidad de poder estudiar, voy a estar bien.
Me gustaría tener los dos pies puestos en un sólo sitio, sin tener la necesidad de ir a otro, pero siempre abierto a que tal vez emprenda otro viaje, en todo caso, depende a dónde tenga que ir.

¿Es independiente entonces?

- No creo en la independencia, si no en la autonomía, porque lo primero sólo lo es Dios.

Dos polos confrontados

El periodista asume que su planteamiento requiere de la unión de la fe con la razón, de la síntesis de ambas, por lo que está en desacuerdo en la desunión que se produce en muchos casos, como en la misma Universidad Gabriela Mistral, lugar en donde no se le estimuló a Contreras desarrollar la teoría científica del origen del universo, porque no correspondía con el pensamiento que caracteriza lo conservador.

En su obra Por qué ocurrió el Big Bang, ¿logró unir lo religioso de lo científico?
- Evidentemente, eso es uno de los grandes problemas que hay. Por ejemplo, en la universidad no se podía plantear la teoría científica del origen del universo, pero yo la investigué igual, porque era un estudio científico. En tanto, en la Asociación Chilena de Astronomía y Astronáutica, lugar donde hice un curso anual de astronomía básica, cuando llegué, lo primero que me dijeron fue “aquí no se habla de religiones”. Entonces yo preocupado por un lado por las creencias, de la filosofía y preocupado por la física, me encuentro en un ambiente bien polarizado, con dos polos, la fe y la razón.

Yo estoy en las líneas de síntesis, es decir, la pregunta es una, cuál es el origen del ser humano, entonces no pueden haber diferentes respuestas, por lo tanto, yo estudio la síntesis entre la ciencia y la religión, entre la ciencia y la filosofía, ésta es mi perspectiva de mirar el mundo, no me pongo en el lado en que rechazan a unos, ni en el otro de los físicos duros que refutan el tema filosófico, mi perspectiva es ésa, me entiendo así, no me concibo de otra forma.

¿Es posible no cambiar los ideales religiosos propios de cada persona cuando se está haciendo un estudio científico?

- Eso depende de cada individuo. Yo me considero un cristiano católico, pero científico, entonces en la búsqueda de la verdad me gusta utilizar el “método científico”, no gozo adoctrinando a nadie con los temas, aunque sí me gusta tratar de ver los fenómenos, en la medida de lo posible, de la forma más objetiva, ésta es mi manera de ver.

Lógicamente mi visión me ha acercado mucho al Oriente, por lo que soy una especie de cristiano, pero, por un lado me gusta mucho las religiones del otro lado del mundo, por ejemplo el Budismo. La cuna de la humanidad no está en Occidente, entonces tener visiones dualistas no va conmigo. Esto es algo que recién empieza porque Einstein, por ejemplo, planteó la relatividad, es decir, ahí uno comienza con visiones de síntesis, entonces yo me inserto en ésta línea, en la de Einstein, en esta visión de síntesis que es más explicativa de la realidad, no tan intolerante con una persona que tiene distintos pensamientos.

Un sueño hecho realidad

Cristián Contreras se siente satisfecho de haber puesto fin a aquél anhelo de dejar en el futuro una huella de sus conocimientos, esto mediante un libro.

Quiere ser una especie de Maquiavelo, quien escribió El Príncipe, pero lo que lo diferenciará es que el periodista abarca lo científico y no lo político, puesto que este último tema lo pretende desarrollar en otra obra.

Su libro Por qué ocurrió el Big Bang, ¿es una compilación de todo lo aprendido?

- Si, son 13 años de estudios que están resumidos en 210 paginas. Creo que el mérito de eso es haber creado un cuerpo teórico coherente con un enigma de la ciencia.

Cuando yo terminé la licenciatura, pensé que tenía el libro listo, había sido aprobado por la universidad, con problemas evidentes por estas precisiones radicales que uno vive en todos lados, pero como lo creí finalizado lo llevé a la Editorial Andrés Bello. En dicho lugar, una persona que en estos momentos falleció, lo leyó y después de un mes tuvimos una reunión y me dijo “Cristian ésta tesis está bien escrita, es entretenida, está publicable”, también, me manifestó que podía ser el próximo best seller de aquella editorial, por lo que me dejó en las nubes y me dio animo para seguir adelante. Le hicimos ciertas modificaciones de estructura porque era una tesis muy dura, la envíe una vez, dos veces y me di cuenta que el libro tenia que madurar, yo tenia que madurar en la escritura, entonces he investigado, hice un master, un doctorado y hoy a los 34 años, al ver el primer texto y el ejemplar actual, evidentemente el de ahora está publicable.

Luego de tener tantas dudas y de realizar tantas investigaciones, ¿reconoció el fin del libro?, ¿se sintió a gusto con el término de su obra?

- Te das cuenta solamente cuando lo indagado finaliza, sobre todo en el estudio, en el conocimiento.

En mi libro, el tema está bien abordado. Les pedí a grandes científicos que apoyaran esto, quienes estimularon su publicación. La última obra de Steven Hopkings se llama “El universo en una cáscara de nuez”, la traducción al castellano de esta obra, que ha vendido más 150 mil ejemplares, se la pidieron a un científico termodinámico, de la Universidad Autónoma de Barcelona, que se llama David Jou, yo tuve la fortuna de conocerlo y de que él fuera el director de mi tesis del master que hice allá.

Además este señor es una inminencia, es destacado en el mundo de la ciencia porque es una de las personas que reconstruyó el principio del universo, el del Big Bang, con respecto a la temperatura, es decir dijo “a tantos millones de grados hay tanta distribución de helio, hidrógeno y litio y pasa lo siguiente si su distribución cambia”.
A Jou le mostré mi libro, lo leyó y le pedí que hiciera el prólogo y él me concedió el favor. Por lo que considero que un científico de ésta categoría no va a prestarse para un libro que sea una cabeza de pescado.

¿Considera que en Chile va a ser su libro tan exitoso como en otras partes, donde hay más cultura científica?
- Yo tengo claro que el mercado de la ciencia no está acá en Chile, porque aquí no hay estimulo general sobre estos temas. Por ejemplo, el libro lo terminé de escribir, en su estructura básica, en abril de 2003, lo llevé a la Editorial Universitaria acá en Chile y no tuve respuesta hasta después de un año. En el pasado mes de noviembre presenté Por qué ocurrió el Big Bang en una editorial en Buenos Aires y en menos de un mes me dijeron “le publicamos su obra”, esto refleja lo que es Argentina a nivel de lectura, de inquietud intelectual, de ciencia y lo que es Chile.
Ojalá que se venda y que sea todo un éxito, pero estoy conforme con que salga al público.

Con la publicación de la recopilación de todo lo estudiado e indagado, ¿quiere aportar algo en particular a la cultura chilena la que no es científica?
- Mi convicción. Yo tengo el convencimiento que la más poderosa corriente de pensamiento para el tercer milenio, es aquella que sintetiza a la fe y a la razón, estamos en una cultura global donde tenemos que resumir los conocimientos del Oriente y los correspondientes al Occidente, ahora no es que lo hagamos forzadamente.
Al investigar los conceptos físicos de la Teoría del Big Bang, me di que esas definiciones, a nivel de filosofía y religión, se encuentran en consistencia con pensamientos orientales, hay una congruencia natural no artificial, de ahí lo que yo digo y lo que sostengo. Yo no soy el único que plantea esto.

¿Existe algún culpable de que el mercado chileno no sea como el argentino que incorpora en su cultura lo que es científico?
- La falta del desarrollo científico de Chile y de Sudamérica en general, responde netamente a un problema cultural. Siguiendo a Max Weaver, es un conflicto derivado, principalmente, de posiciones religiosas por un lado, que no estimulan ni el desarrollo, ni el avance de la ciencia, porque de alguna forma, para ellos, para ésta cultura, ésta área está en contra de la religión y lo ven como en pugna.
Ahora todo esto, derivan en el gobierno, en los medios de comunicación, en todas las estructuras y por eso, somos lo que somos en gran medida, pero no tienen la culpa las autoridades, ni los medios de comunicación, si no la forma que nosotros vemos.
Afortunadamente los chilenos pensamos distinto en la actualidad, estamos abriéndonos un poco más a lo científico y a lo que respecta la tecnología, pero hace veinte años no había ni por casualidad un clima sobre eso.

¿Cree que va a conseguir algo proponiendo el periodismo científico a diversas universidades chilenas?
- Pienso que el conocimiento ilumina, que la ciencia alumbra. Respetando todos los ámbitos, creo que es importante, en lo que me respecta a mí y lo que he dicho, conocer el universo de alguna forma, experimentar y hacer tecnología, eso nos va a convertir en un país desarrollado, o si no vamos a estar siempre estancados.
Los países del norte están en otro mundo, tienen el poder porque adquirieron conocimientos, por eso desarrollemos, con nuestras limitaciones, pero produzcamos avances.
Encuentro que el periodismo científico es un diálogo un poco más elevado.

Con todo lo que ha hecho, ¿es un hombre realizado?
- Creo que en gran medida sí, porque considero que no voy a poder generar ningún pensamiento mejor que Por qué ocurrió el Big Bang. Si yo hago algo en la vida, cuando me muera, en la historia, se me va a poder recordar por ésta obra, con lo bueno y malo que tenga, con la madurez de mis 34 años con el que fue escrito, por esto, sí me siento realizado.
Pienso que no voy a poder generar algo más brillante que este libro, además tengo una familia bonita, estoy contento.

Impulsor de un periodismo que no existe en Chile
Además de dejar en la historia un libro, el profesor y escritor, pretende que en Chile, su país de origen, incorpore en sus prioridades las ciencias y tecnologías, para esto, está incitando a diversas casas de estudios a que incorporen entre sus especialidades el Periodismo Científico.
Aunque, Contreras está conciente de que no es el momento para abarcar temas de esta envergadura, piensa que en un futuro puede que la cultura nacional le de importancia a los avances científicos.

¿Propuso el periodismo científico por sus experiencias universitarias en Chile?
- Yo lo planteo porque primero pienso ciertas convicciones, entre estas, es fundamental la ciencia para el desarrollo del país, la que también es una conclusión.
El problema es la optimidad del medio nacional al desarrollo científico, pero así es el ser humano, así nos ha tocado vivir y mientras yo pueda hacer algo que ayude a contribuir, pienso que es positivo, que es bueno para las sociedades.

¿El periodismo científico lo propuso sólo en la Universidad del Pacífico?
- No, en todas las instituciones en que tengo conversación, lo presento. Todos me dicen “sí”. Sin embargo, creo que como global del ambiente estimula para que se pueda generar algo, como el periodismo científico, tienen que confluir las energías, porque puede que me acepten mi propuesta, pero si esto no es apoyado por los directores, por los medios de comunicaciones, por el Gobierno, uno puede estar golpeando puertas por años.
Todos dicen que es muy importante el desarrollo de las ciencias y tecnología, pero se están haciendo esfuerzos, el país se está esforzando.

¿Considera que Chile está preparado para la incorporación del periodismo científico en los medios de comunicaciones nacionales?
- En la actualidad, Chile se puede ocupar transformar en una plataforma tecnológica para Sudamérica, somos un líder a nivel de la región, tenemos universidades privadas, por lo mismo, constamos de una población más culta, está todo dado para aprovechar ésta coyuntura, podemos generar avances y venderlos a Argentina, a Perú, a Bolivia, podríamos complementarlos de alguna forma con Brasil, pero si no aprovechamos eso ahora que se están dando las condiciones económicas y políticas de estabilidad y también, de cultura, porque se está generando una masa crítica de científicos

Ojalá que no nos pase lo mismo que en 1850, a mitad del siglo XIX, fecha en que este país al ubicado al sur del mundo, poseyó una de las redes de ferrocarriles, en cierta forma de comunicación, más avanzadas del mundo, este impulso a corto plazo de desarrollar ciertos literales se apagó y hoy son una vergüenza los trenes que hay. Nos perdimos la oportunidad de tener estupendos trenes como en Europa.

¿Chile es un país para crecer profesionalmente?

- Yo encontré todo el apoyo de institución en Europa y en el país argentino.

Creo que mi libro va a ser considerado afuera, no aquí, no en Chile, pero es lo que ocurre. Por ejemplo, Gabriela Mistral, ganadora del Premio Nóbel de Literatura, nunca quiso volver porque la trataban mal, también, Pablo Neruda, por ser comunista lo echaron del país, en la actualidad, Isabel Allende cada vez que viene le titulan tonteras, la molestan.

Puede que tenga una explicación de por qué sucede esto entre lo chilenos y es que como este es un país muy económico y la economía está basada en el Capitalismo y a su vez, este pone como objetivo supremo al dinero, entonces, surge mucha envidia. Por esto, no apoyan a lo que deberían.

PAULA A. GRELL I.
CONSTANZA A. HIRIART P.

Wednesday, August 18, 2004

Esperennnn

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